Migración y Desarrollo, volumen 24, número 46, primer semestre 2026, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Zacatecas «Francisco García Salinas», a través de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo, Jardín Juárez 147, colonia Centro, Zacatecas, C.P. 98000, Tel. (01492) 922 91 09, www.uaz.edu.mx, www.estudiosdeldesarrollo.net, revistamyd@estudiosdeldesarrollo.net. Editor responsable: Raúl Delgado Wise. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo Vía Red Cómputo No. 04-2015-060212200400-203. ISSN: 2448-7783, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de última actualización: Unidad Académica de Estudios del Desarrollo, Maximino Gerardo Luna Estrada, Campus Universitario II, avenida Preparatoria s/n, fraccionamiento Progreso, Zacatecas, C.P. 98065. Fecha de la última modificación, junio de 2026.
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Construcción conceptual del proceso premigratorio internacional y sus fases: una propuesta analítica desde el modelo de aspiraciones y capacidades
Conceptual framework of the international pre-migration process and its phases: an analytical proposal based on the aspirations and capabilities model
Recibido 02/09/25 | Aceptado 09/span>/10/25
Selene Gaspar Olvera*
*Mexicana. Investigadora, Unidad Académica en Estudios del Desarrollo, Universidad Autónoma de Zacatecas.Correo-e: selene.gasparolvera@gmail.com
Resumen. Este artículo propone una construcción conceptual del proceso premigratorio internacional mediante un modelo analítico organizado en cuatro fases, sustentado en el marco del modelo de aspiraciones y capacidades. Mientras el modelo de aspiraciones y capacidades explica por qué y bajo qué condiciones las personas migran; este estudio propone cómo comprender analíticamente el proceso premigratorio mediante una secuencia de fases donde dichas aspiraciones y capacidades se configuran. La propuesta integra factores estructurales, históricos, simbólicos, de género y de desarrollo para explicar cómo se configuran las aspiraciones migratorias y se evalúan las capacidades de movilidad antes de que ocurra la migración. Desde esta perspectiva, la toma de decisiones migratorias se comprende como un proceso dinámico, gradual, situado y condicionado por la interacción de las trayectorias personales y las estructuras de oportunidad y restricciones presentes en los contextos de origen y destino. El modelo constituye una herramienta conceptual flexible para el análisis del proceso premigratorio en distintos grupos sociales y contextos migratorios, y ofrece una base analítica susceptible de adaptarse al estudio de otras etapas del proceso migratorio, la migración interna y diversas formas de movilidad humana.
Palabras clave: premigración, aspiraciones, capacidades, desarrollo, fases.
Abstract. This article proposes a conceptual framework for the international premigration process through an analytical model organized into four phases, based on the aspirations and capabilities model. While the aspirations and capabilities model explains why and under what conditions people migrate, this study proposes how to analytically understand the pre-migration process through a sequence of phases in which these aspirations and capabilities are configured. The proposal integrates structural, historical, symbolic, gender, and developmental factors to explain how migration aspirations are configured and mobility capabilities are assessed before migration occurs. From this perspective, migration decision-making is understood as a dynamic, gradual, situated process conditioned by the interaction of personal trajectories and the structures of opportunity and constraints present in the contexts of origin and destination. The model constitutes a flexible conceptual tool for analyzing the premigration process in different social groups and migration contexts, and offers an analytical basis adaptable to the study of other stages of the migration process, internal migration, and various forms of human mobility.
Keywords: pre-migration, aspirations, capabilities, development, phases.
Introducción1
La investigación sobre migración internacional ha explicado ampliamente los factores que facilitan o restringen la movilidad humana. Sin embargo, gran parte de estos estudios ha privilegiado el análisis de la migración como un hecho consumado o como el resultado de factores estructurales e individuales, mientras que el proceso mediante el cual las personas construyen, modifica o abandonan un proyecto migratorio antes de migrar ha recibido menor atención analítica. Esta limitación dificulta comprender cómo se configuran las decisiones migratorias y de qué manera las aspiraciones y las capacidades evolucionan durante la fase premigratoria.
En las dos últimas décadas, el modelo de aspiraciones y capacidades ha presentado uno de los avances teóricos más importantes para explicar la movilidad humana desde una perspectiva centrada en la agencia. A partir de la propuesta inicial de Carling (2002), que distingue entre el deseo de migrar y la posibilidad real de hacerlo, este enfoque ha sido ampliado por Carling (2024), Schewel (2020) y De Haas (2021; 2024), quienes incorporan la movilidad, la inmovilidad, la agencia y las trasformaciones sociales como elementos centrales para comprender los procesos migratorios. No obstante, aúnque este marco ofrece una sólida explicación de la relación entre aspiraciones y capacidades, aun existe un espacio para operacionalizar el proceso premigratorio e identificar las fases mediante las cuales dichas aspiraciones y capacidades se configuran antes de que la migración se materialice. Mediante esta propuesta, se busca responder sí el modelo de aspiraciones y capacidades explica la migración, ¿cómo se puede observar empíricamente ese proceso antes de la migración ocurra? Así el objetivo del estudio es contextualizar analíticamente el proceso premigratorio, dado que ha sido poco delimitado conceptualmente y carece de una organización analítica en fases.
Aunque este artículo no pretende revisar de manera exhaustiva las teorías de la migración, la propuesta parte del planteamiento de De Haas (2021), quien argumenta que las distintas teorías migratorias pueden integrarse en un mismo marco metateórico basado en el modelo de aspiraciones y capacidades. Esta perspectiva proporciona el fundamento analítico desde el cual se construye conceptualmente el proceso premigratorio y sus fases.
Este estudio, contribuye al campo de los estudios migratorios mediante una construcción conceptual y analítica del proceso premigratorio internacional y sus fases en el marco del modelo de aspiraciones y capacidades. Se propone una secuencia analítica de cuatro fases que permiten observar empíricamente cómo las decisiones migratorias se construyen progresivamente a partir de la interacción entre trayectorias personales y estructuras de oportunidades y restricciones. Desde esta perspectiva, el proceso premigratorio se concibe como un proceso dinámico, gradual, situado y condicionado estructuralmente, en el que factores históricos, institucionales, simbólicos, de género y de desarrollo intervienen simultáneamente en la formación de aspiraciones migratorias y en la construcción y valoración de las capacidades de movilidad. La propuesta constituye una herramienta conceptual flexible adaptable para el estudio de distintos grupos sociales y contextos migratorios, así como contribuir al estudio de otras etapas del proceso migratorio, la migración interna y distintas modalidades de movilidad internacional.
Este artículo se organiza en cuatro apartados. El primero desarrolla la construcción analítica del proceso premigratorio y sus fases, incorporando los conceptos de movilidad voluntaria, inmovilidad e indecisión migratoria. El segundo define el proceso premigratorio, delimita sus fases y propone una tipología de los estados de (in)movilidad en el marco del modelo de aspiraciones y capacidades. El tercero desarrolla el marco conceptual del proceso premigratorio, integrando las dimensiones estructural, histórica, simbólica, institucional, relacional, de género y de migración y desarrollo. Finalmente se presentan las conclusiones, en las que se discuten los alcances analíticos de la propuesta y sus posibles aplicaciones en el estudio de la movilidad humana.
Construcción analítica del proceso premigratorio y sus fases
Para construir el marco analítico del proceso premigratorio, se parte del modelo de Dos pasos Aspiraciones y Capacidades desarrollado inicialmente por Jorge Carling (2002) y ampliado por Jorge Carling y Kerilyn Schewel (2018), Kerilyn Schewel (2020) y Hein De Haas (2014; 2021; 2024). El marco teórico desarrollado por De Haas (2014; 2021) para los estudios migratorios plantea que las diferentes teorías disciplinarias sobre migración pueden integrarse dentro de un enfoque metateórico que conceptualiza prácticamente todas las formas de movilidad humana como resultado de la interacción entre aspiraciones y capacidades para migrar dentro de un conjunto determinado de estructuras de oportunidades geográfica percibidas.
En este marco, las aspiraciones migratorias se relacionan con las aspiraciones de vida más amplias de las personas y con las oportunidades percibidas en diferentes contextos geográficos, mientras que las capacidades migratorias dependen de los recursos y libertades efectivas que permiten planear y concretar la migración (De Haas, 2021) interna o internacional. Para De Haas (2021) estas capacidades están condicionadas por libertades positivas entendidas como la capacidad efectiva de las personas de tomar el control de su vida y perseguir sus propios objetivos, y por libertades negativas referidas a la ausencia de obstáculos o restricciones externas. Señala que, la ausencia de restricciones externas no garantiza por sí sola el ejercicio de la agencia migratoria, ya que las personas, requieren de cierto grado de libertad positiva que les permita ejercer una elección real sobre dónde vivir.
De Haas (2009 y 2014) propone entender la movilidad humana como la capacidad o libertad que tienen las personas para decidir dónde vivir. La migración entendida como el cambio de residencia habitual constituye el resultado observable de esa libertad o capacidad de elección. Este planteamiento resulta útil para analizar el proceso premigratorio, ya que permite estudiar las aspiraciones y las condiciones que hacen posible o limitan la movilidad, incluso cuando el movimiento migratorio real aún no sea observable.
Carling y Schewel (2018), Schewel (2020) y De Haas (2021), coinciden en que la migración puede comprenderse como un proceso compuesto por etapas analíticas interrelacionadas y complementarias. En este estudio, para el análisis del proceso premigratorio, el primer paso consiste en la evaluación de la migración como una posible estrategia o curso de acción para alcanzar determinados proyectos de vida o metas personales. El segundo paso se refiere a la expectativa efectiva o potencial de realizar el acto migratorio, a partir de la evaluación de las capacidades disponibles y de la persistencia o transformación de las aspiraciones migratorias durante las fases del proceso premigratorio.
Inicialmente Carling (2002; 2018), desarrolló el modelo de aspiraciones y capacidades para explicar la relación entre el deseo de migrar y la migración real. En este planteamiento, la migración se percibe como preferible a la permanencia, mientras que la capacidad de migrar se refiere a los recursos y oportunidades necesarios para convertir esa aspiración en migración efectiva. A partir de esa distinción, Carling introdujo el concepto de inmovilidad involuntaria para describir a aquellas personas que desean migrar, pero enfrentan limitaciones insuperables.
Posteriormente Carling (2018), reflexionó sobre el concepto de capacidad y señaló que, si bien es útil para comprender la magnitud y la composición de los flujos migratorios, el paso de las aspiraciones migratorias a la migración efectiva debe entenderse como un proceso dinámico. Bajo esa reflexión, propuso ampliar el análisis hacia el concepto de aspiraciones espaciales, entendidas como aspiraciones relacionadas con diferentes formas de movilidad o permanencia en el espacio. Desde esta perspectiva, la migración definida como el cambio de residencia habitual, concepto que rige este estudio, temporal o permanente, forma parte de un sistema más amplio de movilidad espacial, que incluyen diversos tipos de desplazamiento residenciales, laborales y temporales.
A su vez, Schewel (2020) enfatizar la importancia de estudiar la migración y las diferentes formas de inmovilidad. Mientras que el modelo original de Carling (2002), se centró en explicar por qué las personas migran, Schewel subraya la necesidad de comprender por qué muchas personas permanecen en su lugar de origen.
Carling (2024) ha señalado que la pregunta clásica de los estudios migratorios, «por qué migran las personas», debe descomponerse analíticamente en interrogantes más específicas relacionadas con la formación de aspiraciones migratorias, las capacidades para migrar y razones por las cuales muchas personas no migran. Esto refuerza la utilidad del modelo de aspiraciones y capacidades para analizar el proceso premigratorio.
En particular, Carling, Schewel y De Haas han introducido, a lo largo del tiempo, diversas mejoras al modelo de aspiraciones y capacidades, ampliando su alcance analítico para incorporar diferentes formas de movilidad e inmovilidad con el propósito de comprender de manera más integral los procesos migratorios. De Haas (2021) y Carling (2024) han contribuido de manera significativa a profundizar y sistematizar la teorización del modelo.
De Haas (2021), encuentra que, incluso en contextos donde las condiciones de vida locales han mejorado significativamente, las aspiraciones de vida de las personas pueden aumentar a un ritmo más acelerado, lo que a su vez impulsa en mayor medida las aspiraciones de migración. Propone profundizar en la comprensión de la movilidad humana como parte integral de procesos más amplios de trasformación social. Siguiendo a Carling, Schewel y De Haas, los individuos mantienen distintos niveles de aspiraciones y capacidades, a partir de los cuales ejercen su agencia en la toma de decisiones relacionadas con la movilidad o la permanencia. Estas decisiones están influidas por factores individuales y factores estructurales de carácter micro, meso y macro, los cuales configuran las oportunidades y restricciones que enfrentan las personas en sus contextos de origen y destino.
Movilidad voluntaria e indecisión migratoria
La decisión migratoria depende de los resultados observables de la migración y de los pensamientos, deseos y percepciones que preceden a dichos resultados, lo que remite a las libertades reales que tiene las personas para elegir entre migrar o permanecer y de su capacidad para movilizar los recursos necesarios para llevar a cabo el acto migratoria (Carling y Schewel, 2018; De Haas 2021). Esto conduce a considerar las capacidades como una dimensión del desarrollo humano, en la medida en que amplían el rango de opciones disponibles para las personas, independientemente de si dichas opciones se ejercen o no.
Asimismo, De Haas (2021) plantea que la distinción entre libertad positiva y libertad negativa permite observar cómo las condiciones estructurales influyen en la configuración de las aspiraciones y capacidades migratorias. De ese modo, el marco analítico facilita analizar cómo los procesos de cambio en el nivel micro, meso y macroestructural y de desarrollo influyen tanto en las motivaciones que originan las aspiraciones migratorias como en las oportunidades y capacidades reales de las personas para migrar.
En los estudios de Carling y Schewel (2018), Schewel (2020) y De Haas (2021), se han planteado preguntas fundamentales para comprender los procesos migratorios, tales como: por qué las personas migran o desean migrar, por qué algunas personas pueden migrar mientras que otras no, y por qué muchas personas permanecen en sus lugares de origen. Al respecto Schewel (2020) asienta, que uno de los sesgos de los estudios migratorios ha sido centrase principalmente en explicar la migración, dejando en segundo plano el análisis de las fuerzas estructurales y personales que restringen la movilidad y que conducen a diferentes resultados de (in)movilidad.
Aunque este marco conceptual reconoce una diversidad de resultados posibles, como distintas formas de movilidad e inmovilidad, su aplicación empírica suele estructurarse en torno a la distinción entre migrar o permanecer. Esta forma de representación puede invisibilizar situaciones intermedias dentro del proceso de toma de decisiones migratorias.
Tanto las aspiraciones como las capacidades migratorias deben entenderse como procesos dinámicos y potencialmente ambivalentes, ya que pueden manifestarse en distintos niveles de intensidad y estar sujetas a cambios a lo largo del tiempo (De Haas, 2021). En consecuencia, resulta pertinente preguntase por qué algunas personas logran migrar de forma voluntaria mientras que otras no, así como qué ocurre con aquellas personas que se encuentran en una situación no definida respecto a la migración.
No toda movilidad es plenamente voluntaria, incluso cuando existen aspiraciones y capacidades para migrar. Del mismo modo, no toda inmovilidad se explica únicamente por falta de capacidades, es decir, tanto la movilidad como la inmovilidad pueden estar sujetas a distintos grados de restricción y de incertidumbre. La voluntariedad es relativa debido a que está sujeta a distintos grados de restricción (Carling, 2024; De Haas, 2021). Así, la movilidad voluntaria surge cuando las personas desarrollan aspiraciones migratorias claras y cuentan con las capacidades necesarias para realizarlas, por lo que deciden migrar como parte de un proyecto de vida personal. Aun así, todas las decisiones que se toman tienen cierto grado de restricciones e incertidumbre.
Siguiendo la perspectiva de Carling y Schewel (2018), Schewel (2020), las aspiraciones migratorias pueden entenderse como parte de un continuo, dentro del cual pueden existir estados intermedios de ambivalencia e incertidumbre. Estas posiciones reflejan un espacio de indefinición entre el deseo de migrar y la migración real, ocurre en situaciones donde las aspiraciones migratorias aún no se han consolidado plenamente o se encuentran en tensión con percepciones de riesgo, limitaciones estructurales o insuficiencia de capacidades derivadas de información limitada.
Este planteamiento, propone conceptualizar la indecisión migratoria como una situación caracterizada por la coexistencia de motivaciones positivas hacia la migración y percepciones simultáneas de incertidumbre, riesgos o limitaciones que dificultan la consolidación de una intensión migratoria definida. Este planteamiento, nos lleva a plantear una operacionalización del proceso premigratorio desde un enfoque no dicotómica.
El proceso premigratorio y sus fases
La primera etapa del proceso migratorio, conocida como premigración, ocurre en el lugar de origen y corresponde al momento en el que surge el deseo o la intensión de migrar, en el que se evalúa la posibilidad, se toma la decisión migratoria y se realizan los preparativos necesarios para llevar a cabo la migración en algún momento (Boyd y Griego, 2003 citados en Anastasiadou; Kim, Sanliturk, De Valk y Zanheni, 2024).
En este estudio, la etapa premigratoria se concibe como un continuo de cambio gradual situado, que puede entenderse como un proceso social dinámico previo a la migración efectiva, que se desarrolla principalmente en el lugar de origen o en la residencia habitual. En este proceso dinámico las personas configuran, negocian y trasforman sus aspiraciones migratorias, expectativas y percepciones sobre las oportunidades de movilidad, al tiempo que evalúan las condiciones estructurales y las capacidades disponibles para llevar a cabo un eventual proyecto migratorio.
En este proceso, las aspiraciones migratorias no necesariamente se presentan de forma clara o definitiva, pueden manifestarse de manera gradual, ambivalente o incluso en forma de indecisión respecto a la migración internacional. Paralelamente, en ese continuo los individuos valoran los recursos, redes sociales, información y oportunidades disponibles que permiten migrar. De este modo, la etapa premigratoria constituye un espacio de formación y trasformación de aspiraciones y capacidades, en la cual se configuran diferentes trayectorias potenciales de movilidad, permanencia e indecisión migratoria.
La pregunta. Proceso premigratorio
Las aspiraciones migratorias pueden expresarse de forma no dicotómica a lo largo de un continuo que incluye posiciones ambiguas o conflictivas entre migrar y permanecer. Así, la aspiración migratoria se entiende como un estado no dicotómico, resultado de un proceso dinámico en el que interactúan motivaciones instrumentales e intrínsecas (De Haas, 2021), condiciones estructurales del origen y representaciones contextuales sobre las oportunidades y restricciones en el destino, y las percepciones individuales sobre capacidades, tangibles e intangibles, disponibles para migrar.
El punto de partida analítico del proceso premigratorio corresponde al primer paso, es decir, al de las aspiraciones, en el cual se expresan las expectativas migratorias aspiracionales. Operacionalmente se aborda mediante la pregunta siguiente:
¿Considera la posibilidad de migrar a otro país, después de completar tus estudios,2 en los próximos dos años? Las opciones de respuesta y sus significados son:
1. Si —presencia de aspiraciones migratorias
2. No —ausencia de aspiraciones migratorias
3. No estoy seguro(a) —indecisión migratoria.
Esta pregunta se centra en la posibilidad o expectativa de migrar, lo que permite identificar la presencia, ausencia o ambivalencia de las aspiraciones migratorias, que constituyen el primer componente del modelo premigratorio. Las aspiraciones migratorias se refieren a aquello que las personas desean y generan expectativas de movilidad internacional (o interna). Se establece un horizonte temporal de dos años por considerar que constituye un periodo suficientemente próximo para que las expectativas migratorias reflejen proyectos relativamente definidos y no únicamente aspiraciones de largo plazo. En el contexto del proceso premigratorio, este intervalo permite identificar decisiones potencialmente viables relacionadas con la búsqueda de empleo, el aprendizaje del idioma, la acreditación profesional, el ahorro de recursos económicos, la preparación de trámites y fortalecimiento de redes sociales y migrarías en el extranjero.
El hecho de que la pregunta no sea dicotómica permite captar situaciones intermedias, como la indecisión migratoria, que constituye una dimensión relevante dentro de los procesos de toma de decisiones migratorias. Su inclusión en términos operativos y analíticos contribuye a evitar sesgos de medición e interpretación, ya que un formato estrictamente dicotómico podría sobreestimar cualquiera de las dos primeras posiciones dependiendo de la inclinación de los indecisos. Asimismo, permite recuperar empíricamente al grupo de personas cuyas aspiraciones migratorias aún se encuentran en proceso de formación, contribuyendo a la construcción analítica de la categoría de indecisión migratoria dentro del proceso premigratorio.
Durante las fases del proceso premigratorio la indecisión migratoria se puede prolongar entre quienes inicialmente se encuentran indecisos, o bien surgir entre quienes expresan aspiraciones migratorias definidas, como resultado de la evaluación de riesgos, oportunidades y capacidades disponibles, lo que puede aumentar o reducir la incertidumbre hacia la migración. Este proceso, puede derivar tanto en situaciones de movilidad como de inmovilidad (Carling, 2002; Schewel, 2020). o en la prolongación de la indecisión migratoria.
Se conjetura que a mayor acumulación de capacidades mayor es la probabilidad de que proyectos migratorios planeados, ambiguos o inexistentes emerjan o se consoliden. Si bien, no es posible predecir comportamientos individuales, el análisis del proceso premigratorio en el marco de aspiraciones y capacidades ofrece una base sólida empírica para anticipar escenarios de movilidad potencial y detectar poblaciones con mayor propensión migratoria en etapas tempranas del proceso.
Este enfoque analítico permite examinar mediante cuatro fases del proceso premigratorio: a) cómo se forman las aspiraciones migratorias; b) cómo interactúan las condiciones individuales con las estructurales; c) cómo se relacionan con las capacidades disponibles; d) cómo la interacción de aspiraciones y capacidades pueden reajustar o reorientar las aspiraciones migratorias; y e) cómo se construyen las capacidades para movilizar recursos para una eventual migración.
Definiendo las etapas del proceso premigratorio
El proceso premigratorio se operacionaliza en cuatro fases analíticas que permiten observar cómo se configuran y evolucionan las decisiones antes de que ocurra la migración.
1. Paso uno: «Aspiraciones». Fase I y Fase II del proceso premigratorio
La primera etapa del proceso premigratorio corresponde a la formación de aspiraciones migratorias, entendida como las ideas, deseos o proyectos que los individuos desarrollan respecto a la migración como medio para alcanzar objetivos de vida. Esta etapa constituye el punto de partida del proceso premigratorio, ya que en esta etapa las personas comienzan a evaluar si la migración puede representar una alternativa deseable frente a su situación actual. Dicha etapa consta de dos fases, las cuales se describen a continuación.
Fase I: formación de aspiraciones. La Fase I del proceso premigratorio se compone de dos dimensiones principales: la dimensión instrumental, que concibe la migración como un medio para alcanzar metas o proyectos futuros, como mejorar las oportunidades educativas, laborales o económicas, que Carling y Schewel (2018) u de Hass (2021) describen como medios para alcanzar un fin. Esta dimensión capta el «para qué» de la migración. No se limita a una intensión dicotómica, sino que permite identificar distintos niveles de intensidad y orientación de la aspiración o deseo migratorio.
La segunda dimensión corresponde a la intrínseca, vinculada con percepciones de bienestar subjetivo, satisfacción con la vida y expectativas sobre el futuro (De Haas, 2021). incorpora las motivaciones asociadas al desarrollo personal, la identidad y la búsqueda de bienestar subjetivo. Los individuos podrían aspirar a migrar motivados por proyectos de vida y realización personal como la búsqueda de autorrealización personal, deseo de crecimiento personal, ampliación de horizontes culturales, construcción de identidad profesional, deseo de autonomía personal, interés por vivir nuevas experiencias, orgullo o satisfacción personal, búsqueda de sentido en la trayectoria de vida, mejorar su vida personal y proyectos vida.
A partir de estas evaluaciones iniciales pueden surgir tres situaciones posibles: a) la presencia de aspiraciones; b) la ausencia de aspiraciones migratorias; o bien, c) la aparición de la indecisión migratoria, entendida como un estado en la que los individuos no han definido con claridad si desean migrar o permanecer en su lugar de origen o residencia habitual. Esta última situación refleja la naturaleza dinámica y procesual de la toma de decisiones migratorias, ya que las aspiraciones pueden trasformase conforme los individuos evalúan su contexto, oportunidades y los recursos disponibles (De Haas, 2021; 2024).
Fase II: evaluación del contexto. A diferencia de la Fase I, donde la migración está centrada en la expectativa instrumental individual y en el bienestar subjetivo de las personas, la Fase II del proceso premigratorio incorpora elementos que revelan por qué surge o se fortalece o debilita la aspiración a migrar, al contemplar factores asociados a condiciones estructurales del contexto del origen y destino. Estas condiciones incluyen factores económicos, sociales, políticos, culturales y territoriales que configuran el entorno en el que se desarrolla la toma de decisiones migratorias (De Haas, 2021).
Estos factores estructurales no determinan automáticamente la migración, más bien moldean las aspiraciones y condicionan las capacidades disponibles para actuar sobre ellas (Carling, 2014; De Haas, 2021). Así, las condiciones estructurales influyen tanto en la manera en que las personas perciben sus oportunidades futuras como en la viabilidad de realizar un proyecto migratorio. Además, estas condiciones pueden influir en la persistencia o trasformación de las aspiraciones migratorias previamente formadas.
Las condiciones estructurales del contexto de origen pueden generar insatisfacción estructural y aumentar la propensión a desarrollar aspiraciones migratorias, por ejemplo: percepciones de dificultad para conseguir empleo en México, limitadas oportunidades de desarrollo profesional, desigualdades de género en oportunidades laborales y ascenso, experiencias de violencia o inseguridad, en la práctica profesional o en el entorno comunitario inmediato.
La permanencia, es más probable cuando los individuos perciben que su entorno ofrece oportunidades suficientes para alcanzar sus objetivos personales y profesionales, o bien, cuando las condiciones que impulsan la migración no superan las dificultades que implica migrar (Carling, 2002; Schewel, 2020).
Las representaciones estructurales positivas del contexto de destino configuran elementos que refuerzan las aspiraciones migratorias, entre ellas: percepción de mejores oportunidades laborales en el extranjero, percepción de mayor equidad en el ámbito profesional fuera del país y, expectativas de mejores condiciones y de desarrollo profesional. Mientras que, las percepciones negativas como políticas migratorias restrictivas, dificultades en la obtención de requisitos de certificación y revalidación de estudios requeridos, podría desestimar o aplazar la decisión migratoria.
Los factores estructurales contextuales, como la influencia de remesas en la comunidad, la historia migratoria familiar y las redes sociales con presencia en el extranjero, así como, la valoración de género respecto a las oportunidades de desarrollo e inserción laboral en el extranjero, y las relativas a percepciones de que la migración configura oportunidades de progreso y movilidad social constituyen factores que forman percepciones de viabilidad y deseabilidad de la migración. Sin que estos constituyan en sí mismo factores de aspiración migratoria, más bien las fortalecen o debilitan.
La literatura reciente sobre movilidad y permanencia ha señalado que la decisión de permanecer o migrar no siempre responde a una elección plenamente voluntaria, lo que refuerza el argumento dado en párrafos previos y explica el surgimiento de la indecisión migratoria en las dos primeras fases del proceso premigratorio. Estas configuraciones reflejan que la decisión migratoria es resultado es un proceso gradual de evaluación y reinterpretación de oportunidades y limitaciones (Carling, 2002; Schewel, 2020; De Haas, 2021).
De acuerdo con De Haas (2021) y en concordancia con los planteamientos de Carling y Schewel (2018), considerar solo las motivaciones funcionales que dan origen a aspiraciones instrumentales reduce a las personas a objetos que operan en un vacío social carente de voluntad, percepciones y preferencias propias, así como, de capacidad de elegir activa y subjetivamente entre diferentes opciones. Por ello, la importancia de incluir la dimensión intrínseca que tiene que ver con expectativas de bienestar subjetivo, imaginarios sociales, experiencias y valores personales como el deseo de viajar, por curiosidad, por independencia o liberación, descubrir nuevos horizontes, probar la vida en otro lugar, por tradición, etc.
La operacionalización empírica de estas primeras dos fases del proceso premigratorio se fundamenta en explicar las condiciones que moldean las expectativas migratorias, las razones que lo explican, los factores que generan o inhiben interés y las variables explicativas de contexto. La evaluación de esas condiciones puede generar incertidumbre y ambivalencia, dando lugar a situaciones de indecisión migratoria.
2. Paso dos: «Capacidades migratorias».
Fase III y Fase IV del proceso premigratorio
Una vez que los individuos han desarrollado aspiraciones migratorias y han evaluado condiciones estructurales de su entorno inmediato, el proceso premigratorio entra al paso dos de Capacidades con la Fase III y la Fase IV.
Si bien, las aspiraciones migratorias permiten identificar el interés, la intensión, la motivación e incluso la ambivalencia frente a la migración internacional, estas por sí solas no determina que la migración se lleve a cabo. Como plantean Carling, Schewel y De Haas, la migración depende de la interacción entre aspiraciones y capacidades, ya que muchas personas pueden desear migrar, pero no contar con los recursos o condiciones necesarias para iniciar el acto migratorio. Bajo ese argumento, el análisis del proceso premigratorio requiere observar la existencia de aspiraciones migratorias y los recursos, activos y acciones con que los individuos cuentan para evaluar y eventualmente realizar la migración; es decir, observar activos tangibles e intangibles y las acciones concretas para poder emprender el acto migratorio en algún momento dado.
Rosales y colegas (2010) señalan que las personas planifican la migración tras evaluar las alternativas de empleo en su país de origen y en el extranjero, de modo que migrar solo resulta viable si permite maximizar beneficios económicos, de movilidad social o de desarrollo, lo cual implica una valoración previa de los costos, riesgos y de las oportunidades que facilitan la migración y de las barreras que la restringen. En esa línea, Bach (2003), Kingma (2007) y Leone (2018) destacan que los individuos interactúan con estructuras y actores en niveles micro, meso y macro, como instituciones, mercados laborales y políticas públicas, que influyen en su experiencia migratoria y trayectorias profesionales. Asimismo, revelan la importancia del papel de los intermediarios como agencias de reclutamiento que, en función de las políticas migratorias y prácticas de los empleadores, facilitan o condicionan el acceso a oportunidades en el extranjero.
Fase III: evaluación de recursos, riesgos y planificación. La tercera fase del proceso premigratorio se relaciona con la evaluación de capacidades para migrar. Son recursos, habilidades y oportunidades que permiten a las personas trasformar sus aspiraciones en una acción migratoria efectiva que eventualmente les permitirá alcanzar los proyectos de vida que originaron las aspiraciones migratorias.
Entre estas capacidades hay diversos tipos de recursos, entre ellos económicos, la disponibilidad de ingresos o financiamiento para cubrir los costos de migración; recursos sociales, como redes familiares o contactos en el lugar de destino, recursos individuales, como el nivel educativo, las competencias profesionales o el acceso a información sobre oportunidades en el extranjero. En conjunto estos elementos determinan el grado en que una persona puede percibir la migración como una alternativa viable dentro de su proyecto de vida; asimismo, como operan las condiciones contextuales que facilitan o dificultan la trasferencia de capital humano entre países. Kingma (2007) señala que las motivaciones y causas de la migración son multifactoriales, ya que existen barreras que limitan o retrasan el proceso migratorio, mientras que otros factores la facilitan ya sea que provengan de familiares o amigos, instituciones, gobierno o empresariales.
En esta fase, la relación entre aspiraciones y capacidades adquiere especial relevancia, ya que no siempre existe correspondencia entre el deseo de migrar y la posibilidad real de llevar a cabo la migración (De Haas, 2001). En algunos casos, los individuos pueden mantener aspiraciones migratorias claras, pero enfrentan limitaciones significativas en términos de recursos o acceso a oportunidades, lo que puede dar lugar a situaciones de movilidad involuntaria o inmovilidad involuntaria, dependiendo de cómo se configuran estas restricciones (Carling, 2002; Schewel, 2020; De Haas, 2021). En otros casos la evaluación de las propias capacidades puede llevar a replantear las aspiraciones iniciales, modificar o incluso abandonar cuando la migración se percibe como poco viable.
Igual que en las etapas anteriores, esta fase puede dar lugar a situaciones de indecisión migratoria. La evaluación de las capacidades disponibles puede generar incertidumbre respecto a la posibilidad real de migrar, especialmente cuando los recursos son limitados o cuando las oportunidades percibidas resultan ambiguas o inestables. En estos casos la indecisión puede prolongarse como una condición intermedia dentro de la fase III del proceso premigratorio, reflejando la dificultad de transformar aspiraciones en planes concretos de movilidad o, alternativamente, en decisiones claras de permanencia.
De Haas (2021), teorizar las capacidades mediante el concepto de privación de libertades positivas y negativas que determinan el grado de agencia de las personas para evaluar sus recursos, movilizar sus activos y tomar decisiones y acciones concretas para ejercer su libertad de migrar. Esta idea de privación de libertades desarrollado por De Haas retoma implícitamente la idea de Amrtaya Sen sobre la capacidad de las personas para alcanzar el tipo de vida que valoran, pero aplicada a la movilidad humana (De Haas, 2021). Este enfoque pone atención a la libertad efectiva de las personas para convertir sus aspiraciones en acciones concretas e informadas.
La Fase III del proceso premigratorio implica contemplar tanto los activos tangibles, como recursos económicos, capital humano y social, formación académica, dominio del idioma, experiencia laboral, acceso a información sobre procesos de migración laboral; así como, los activos intangibles, entre ellos las redes sociales, el apoyo familiar, el conocimiento sobre programas de reclutamiento internacional y la confianza propia para adaptarse a nuevos entornos culturales y profesionales. Asimismo, en esta fase las percepciones sobre riesgos, barreras estructurales, restricciones institucionales y percepciones sobre desigualdad de género permiten identificar procesos de privación relativa positiva o negativa en la evaluación de oportunidades como señala De Haas (2021).
En función de esta evaluación, las aspiraciones pueden consolidarse y transformarse en acciones orientadas a la migración o la permanencia en el lugar de origen, tal como señalan los desarrollos recientes sobre (in)movilidad en la literatura migratoria, incluyendo los aportes de Carling, Schewel y De Haas. La evaluación de las capacidades constituye un momento clave en el proceso premigratorio, ya que es en esta etapa donde los individuos determinan si cuentan con los recursos necesarios para avanzar hacia la planificación de un proyecto migratorio, es decir, hacia la fase IV.
Fase IV: activación de capacidades migratorias. Una vez evaluadas los recursos disponibles para migrar, el proceso premigratorio puede avanzar hacia una cuarta fase caracterizada por la activación de dichas capacidades a través de acciones concretas orientadas a preparar una posible y eventual migración. Esta fase representa un paso adicional dentro de la etapa de capacidades, en la medida de que los individuos una vez que han valorado los recursos y oportunidades disponibles comienzan a movilizar sus recursos para planificar o facilitar el desplazamiento internacional. En el contexto del proceso premigratorio, la fase IV, se manifiesta como la habilidad efectiva de movilizar recursos y tomar decisiones estratégicas para avanzar hacia la migración internacional, ya que reflejan la expectativa real de trasformar las aspiraciones en un proyecto migratorio (De Haas, 2021 y 2024).
Entre estas acciones se incluyen, por ejemplo, la búsqueda de información sobre oportunidades laborales o educativas en el extranjero, el establecimiento de contacto con redes migratorias, la exploración de requisitos administrativos o migratorios, preparación lingüística o profesional (exámenes de certificación), realización de trámites de revalidación de estudios, así como la planificación financiera o logística del traslado. La ejecución de este tipo de actividades constituye un indicador relevante de que las aspiraciones migratorias han comenzado a traducirse en planes concretos de movilidad, lo que sugiere una mayor probabilidad de que la migración se materialice.
Tipos de (in)movilidad del proceso premigratorio
Durante el proceso premigratorio y sus fases se configuran diferentes tipos de movilidad e inmovilidad. La tipología se inspira en los aportes analíticos de Carling, Schewel y Hein De Haas, adaptados al análisis específico del proceso premigratorio y sus cuatro fases. La construcción de estos tipos de (in)movilidad depende de la relación entre aspiraciones y capacidades, situadas dentro de un marco más amplio determinado por componentes en el nivel micro, meso y macro de orden económico, social, cultural e institucional.
La matriz (cuadro 1) permite operacionalizar empíricamente el modelo del proceso premigratorio y sus fases desde el modelo aspiraciones y capacidades. Se muestran los distintos resultados (in)movilidad, las cuales deben interpretarse como categorías o posiciones dinámicas (Carling, 2024). Estos reflejan la naturaleza dinámica y procesual de la toma de decisiones migratorias, mostrando que la movilidad y la permanencia son producto de un proceso gradual y situado en el que interactúan aspiraciones, capacidades, condiciones estructurales y acciones individuales y en ocasiones decisiones y acciones familiares.
Cuadro 1
Operacionalización y matriz de resultados del proceso premigratorio.
Adaptado al modelo de aspiraciones y capacidades, tipos de (in)movilidad

Fuente: elaboración propia con base en el análisis de los estudios de Carling (2002), Carling y Schewel (2018), Carling, (2014), De Haas (2021) y Carling (2024).
Marco contextual del proceso premigratorio
El proceso premigratorio se desarrolla dentro de un marco contextual amplio que condicionan la formación, evolución y posible materialización de los proyectos migratorios. Desde la perspectiva del modelo de aspiraciones y capacidades, las decisiones migratorias no responden exclusivamente a motivaciones individuales sino a la interacción entre estructuras de oportunidades y restricciones presentes en los contextos de origen y destino, las cuales influyen en la construcción de aspiraciones y capacidades para migrar (Carling y Schewel, 2018; De Haas, 2021).
Este marco contextual integra dimensiones estructurales, históricas, culturales, simbólicas, institucionales, relacionales e individuales, que lejos de actuar de forma aislada, interactúan continuamente durante el proceso premigratorio. Las condiciones económicas y laborales, la cultura de la migración, las redes migratorias, los imaginarios sociales, las políticas migratorias, los atributos sociodemográficos, las normas de género y la relación entre migración y desarrollo conforman un entramado de oportunidades y restricciones que las personas observan, comparan y valoran al construir sus proyectos migratorios.
El contexto estructural comprende las condiciones del mercado laboral, las oportunidades educativas y profesionales, así como las desigualdades entre los lugares de origen y destino, las cuales influyen en la valoración de la migración como estrategia de movilidad social y profesional.
A ese contexto se suma una dimensión histórica y cultural, particularmente relevante en regiones con una larga tradición migratoria. Las experiencias previas de migración, las redes familiares y comunitarias y la circulación de información sobre oportunidades en el extranjero favorecen la construcción de una cultural de la migración, donde ésta es percibida como una alternativa viable de ascenso social y económico (De Haas, 2009; Massey, 2013; López-Castro y Gaspar, 2025). Estas experiencias también sustentan un contexto simbólico, integrado por imaginarios, representaciones sociales y narrativas que asocian la migración con mejores condiciones laborales, reconocimiento profesional y desarrollo personal (De Haas, 2021; López-Castro y Gaspar, 2025).
Las redes migratorias constituyen otro componente central del proceso premigratorio, ya que facilitan el acceso a información, apoyo logístico, recursos y oportunidades laborales, fortaleciendo tanto las aspiraciones como las capacidades para migrar (Massey et al.,2000; Chappell y Glennie, 2010; De Haas, 2021).
El contexto institucional, en particular para algunas profesiones cobra mayor relevancia, ya que también condiciona el proceso premigratorio mediante políticas migratorias, sistemas educativos, organismos internacionales, programas de movilidad y mecanismos de certificación profesional. Estas instituciones pueden ampliar o restringir las oportunidades de movilidad y migración internacional, modificando los incentivos para invertir en educación y en el desarrollo de capacidades migratorias (Bertoli y Rapoport, 2015 citados en Macaluso, 2022; Leone, 2018; Macaluso, 2022; OPS, 2011). Asimismo, los requisitos regulatorios y de acreditación profesional influyen en las trayectorias migratorias y en las posibilidades de inserción laboral de los migrantes calificados (Gaspar, 2019; Ávila y Gaspar, 2021; Hughes, 2022).
En el nivel individual, las aspiraciones y capacidades están determinadas por atributos sociodemográficos como la edad, el nivel educativo, la situación conyugal y familiar, la posición en el hogar y los recursos disponibles y el curso de vida (Carling, 2005; Schewel, 2020; De Haas, 2021). Estos factores interactúan con las estructuras sociales para producir trayectorias migratorias diferenciadas y modificar la probabilidad de migrar (Czaika y Vothknecht, 2012).
Las normas y relaciones de género atraviesan todas las dimensiones del proceso premigratorio. Las expectativas sociales, la división sexual del trabajo, las responsabilidades de cuidado y las desigualdades en el acceso a recursos y oportunidades condiciona la formación de aspiraciones y las capacidades para concretar un proyecto migratorio (Carling, 2005; Le, 2005; Schewel, 2020; De Haas, 2021). El género no constituye una variable aislada, sino un sistema social que estructura de manera diferenciada las experiencias migratorias de hombres y mujeres desde el origen, en el destino y hasta en un eventual retorno.
Finalmente, la relación entre migración y desarrollo constituye una dimensión trasversal del proceso premigratorio. La circulación de remesas, las redes trasnacionales, la trasferencia de conocimientos y las expectativas de movilidad social fortalecen las aspiraciones migratorias; sin embargo, también pueden profundizar las desigualdades, dependencia económica y procesos de fuga de talentos (Castles y Miller, 2004; Delgado; 2014; De Haas, 2007; 2009; 2010; 2021). Desde esta perspectiva, el desarrollo incrementa las aspiraciones y capacidades para migrar, aunque ello no implica necesariamente que la migración ocurra ni que se produzca automáticamente desarrollo (De Haas, 2022).
En conjunto, estas dimensiones muestran que el proceso premigratorio se configura mediante la interacción entre estructuras de oportunidades y restricciones que operan simultáneamente en destinos niveles de análisis. Las aspiraciones y capacidades migratorias no son atributos exclusivamente individuales, sino construcciones sociales e históricas que evolucionan conforma las personas interpretan, comparan y valoran las oportunidades disponibles dentro de su contexto de origen t de los posibles destinos. El diagrama 1 ilustra el proceso premigratorio y sus fases en el marco del modelo de aspiraciones y capacidades.
Diagrama 1
Proceso premigratorio y sus fases en el marco del modelo de aspiraciones y capacidades

Fuente: elaboración propia con base en modelo de aspiraciones y capacidades Carling (2002), Schewel (2019) y de Haas (2021).
Conclusiones
El proceso premigratorio no puede entenderse únicamente como el resultado del deseo de migrar o permanecer. El modelo de dos pasos aspiraciones y capacidades constituye un marco analítico sólido para comprender y operacionalizar el proceso premigratorio y sus cuatro fases como un proceso dinámico en el que las aspiraciones migratorias y las capacidades de migración se construyen de manera simultánea y en contante interacción. Su articulación con las estructuras de oportunidades y restricciones, la perspectiva de género y una visión crítica de la relación entre migración y desarrollo permite superar explicaciones centradas exclusivamente en factores económicos e individuales. Desde esta propuesta, las decisiones migratorias se entienden como el resultado de la interacción entre las trayectorias educativas, profesionales y vitales de las personas y las oportunidades que ofrecen los mercados laborales y las políticas migratorias en los países de origen y destino. En consecuencia, el proceso premigratorio y sus cuatro fases no constituyen una etapa homogénea ni lineal del proceso migratorio, sino un proceso diferenciado en el que las aspiraciones, expectativas y capacidades evolucionan conforme cambian las condiciones personales y estructurales que hacen posible o limitan la migración y la movilidad internacional. Esta propuesta responde a la pregunta de investigación planteada y contribuye a la discusión teórica sobre el proceso premigratorio al ofrecer un marco conceptual que integra dimensiones individuales y estructurales para comprender cómo se configuran las aspiraciones, expectativas y capacidades migratorias antes de que la migración internacional ocurran.
Referencias
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Notas
1 Este estudio forma parte de un capítulo de la Tesis doctoral: Aspiraciones globales, realidades locales: construcción del proceso premigratorio internacional en futuros profesionales de enfermería en Morelia, Michoacán de Selene Gaspar Olvera, generación 2023–2028. Director de Tesis: Gustavo López Castro. El Colegio de Michoacán.
2 «Después de completar tus estudios» corresponde a la población objetivo del estudio abordado en la tesis doctoral, su eliminación no afecta el objetivo de la pregunta.
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