Migración y Desarrollo, volumen 24, número 46, primer semestre 2026, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Zacatecas «Francisco García Salinas», a través de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo, Jardín Juárez 147, colonia Centro, Zacatecas, C.P. 98000, Tel. (01492) 922 91 09, www.uaz.edu.mx, www.estudiosdeldesarrollo.net, revistamyd@estudiosdeldesarrollo.net. Editor responsable: Raúl Delgado Wise. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo Vía Red Cómputo No. 04-2015-060212200400-203. ISSN: 2448-7783, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de última actualización: Unidad Académica de Estudios del Desarrollo, Maximino Gerardo Luna Estrada, Campus Universitario II, avenida Preparatoria s/n, fraccionamiento Progreso, Zacatecas, C.P. 98065. Fecha de la última modificación, junio de 2026.

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https://doi.org/10.35533/myd.numero46

Remesas, reproducción social y límites del desarrollo local: el corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico (2020-2025)

Remittances, social reproduction, and the limits of local development: the San Francisco de Macorís-Puerto Rico corridor (2020-2025)

Recibido 06/09/26 | Aceptado 14/span>/10/26

Enrique Mesa de Jesús Darels*

*Dominicano. Docente investigador, Distrito Nacional, República Dominicana. Correo-e: darelenrique@hotmail.com

 

Resumen. Este artículo analiza la relación entre las remesas y el desarrollo territorial, con fundamento en el corredor migratorio San Francisco de Macorís-Puerto Rico durante el periodo 2020-2025. Se examina cómo las remesas afectan las condiciones socioeconómicas de los hogares receptores; además, se discute su alcance y limitaciones en tanto mecanismo de desarrollo desde una perspectiva de reproducción social transnacional. La investigación se efectúo mediante un diseño predominantemente documental, complementado con un estudio de caso de carácter cualitativo basado en entrevistas semiestructuradas con hogares receptores de remesas y en la interpretación de información estadística y documental procedente de fuentes oficiales y especializadas. Los resultados constatan que las remesas desempeñan un papel esencial en el sostenimiento del consumo familiar, el acceso a la educación, la salud y el mejoramiento de la vivienda, hecho que fortalece las estrategias de reproducción social de los hogares. Empero, su capacidad para impulsar procesos sostenidos de desarrollo territorial es limitada debido a restricciones estructurales e institucionales que trascienden el ámbito familiar.

Palabras clave: remesas, migración internacional, reproducción social, desarrollo territorial, San Francisco de Macorís.

Abstract. This article analyzes the relationship between remittances and territorial development, focusing on the San Francisco de Macorís–Puerto Rico migration corridor during the 2020–2025 period. It examines how remittances affect the socioeconomic conditions of recipient households; furthermore, it discusses their scope and limitations as a mechanism for development from the perspective of transnational social reproduction. The research was conducted using a predominantly documentary design, supplemented by a qualitative case study based on semistructured interviews with remittance-receiving households and the interpretation of statistical and documentary information from official and specialized sources. The results confirm that remittances play an essential role in sustaining household consumption, providing access to education and health care, and improving housing conditions—a fact that strengthens households’ strategies for social reproduction. Nevertheless, their capacity to drive sustained processes of territorial development is limited due to structural and institutional constraints that extend beyond the household level.

Keywords: remittances, international migration, social reproduction, territorial development, San Francisco de Macorís.

 

Introducción

La relación entre migración internacional y desarrollo constituye uno de los debates más persistentes dentro de los estudios migratorios contemporáneos. Desde una perspectiva dominante, el incremento de las remesas familiares suele interpretarse como evidencia de que la movilidad internacional puede contribuir a reducir la pobreza, mejorar las condiciones de vida de los hogares e impulsar procesos de inversión en los territorios de origen. No obstante, las perspectivas críticas han cuestionado esta asociación automática al indicar que dicha interpretación puede desplazar hacia las personas migrantes y sus familias responsabilidades vinculadas con el empleo, la protección social y la inversión pública. En ese enfoque, las remesas representan recursos privados generados principalmente gracias a la inserción laboral de las personas migrantes en los mercados de destino; aunque pueden mejorar el bienestar familiar, no sustituyen las condiciones estructurales e institucionales imprescindibles para promover procesos sostenidos de desarrollo (Castles y Delgado, 2008; De Haas, 2010; Delgado, 2014, 2022).

Este debate adquiere particular relevancia en la República Dominicana, donde las remesas se han consolidado como una fuente relativamente estable de divisas y como un componente fundamental de las estrategias económicas de numerosos hogares. En 2023, los flujos de remesas recibidos por el país superaron los 10 mil millones de dólares, lo que refleja la importancia económica de la diáspora dominicana y el peso creciente de los ingresos generados en el exterior para la reproducción cotidiana de las familias (Banco Central de la República Dominicana, 2024). Sin embargo, la magnitud agregada de esos recursos no permite comprender por sí sola el modo en que se distribuyen al interior de los hogares, qué necesidades satisfacen, cuáles son las condiciones bajo las cuales son generados ni hasta qué punto pueden contribuir a transformaciones estructurales en los territorios de origen.

En los últimos años diversos enfoques críticos han planteado que las remesas deben analizarse más allá de su dimensión financiera inmediata, situándolas dentro de procesos más amplios de reproducción social transnacional (Delgado, 2022; Delgado et al., 2024). Así, los recursos enviados por las personas migrantes sostienen necesidades esenciales como alimentación, educación, vivienda, salud y cuidado familiar, lo que contribuye a la continuidad de la vida cotidiana en los hogares de origen. Empero, estos procesos también revelan una distribución transnacional de los costos asociados a la reproducción de la fuerza de trabajo: mientras los mercados laborales de los países receptores absorben la mano de obra migrante, los hogares de origen participan en el sostenimiento social y económico de las familias mediante el uso de las remesas. Se trata de una trama circunscrita en la órbita de la reproducción transnacional de la fuerza de trabajo.

Tal aproximación desplaza la atención desde el volumen de recursos transferidos hacia las relaciones sociales y económicas que hacen posible su existencia. En efecto, las remesas no constituyen irremediablemente un mecanismo automático de desarrollo territorial, sino que son parte de un circuito transnacional en el que los hogares articulan ingresos externos, estrategias familiares y redes de apoyo para enfrentar condiciones de vulnerabilidad. En consecuencia, los beneficios derivados de esos recursos pueden mejorar las condiciones materiales de determinados hogares sin producir, obligatoriamente, transformaciones profundas en las estructuras económicas y sociales de los territorios de origen.

Dentro de la migración dominicana internacional, el corredor hacia Puerto Rico comprende un espacio de particular relevancia debido a su proximidad geográfica, sus vínculos históricos y la consolidación de redes familiares y comunitarias que han tenido lugar durante décadas. La literatura ha documentado la inserción laboral y social de la población dominicana en Puerto Rico, al igual que la permanencia de prácticas transnacionales que articulan ambos territorios (Duany, 2011; Hernández et al., 2023; Portes y Rumbaut, 2014). Es preciso aclarar que existe menor evidencia acerca de cómo dichas relaciones son experimentadas, administradas y significadas desde las comunidades específicas de origen, en especial aquellas ubicadas fuera de los principales corredores migratorios hacia Estados Unidos y Europa.

En ese contexto, San Francisco de Macorís es un caso pertinente en el análisis de  la relación entre migración, remesas y reproducción social desde la escala local. El municipio, cabecera de la provincia Duarte, registró una población de 202 mil 716 habitantes en el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2022 y se caracteriza por una economía articulada alrededor de actividades agroindustriales, comerciales y de servicios (Oficina Nacional de Estadística, 2023). La investigación de la cual deriva este artículo identificó hogares vinculados con Puerto Rico que combinan ingresos locales y remesas internacionales, así como estrategias familiares asociadas con la mejora de viviendas, educación, consumo y pequeños emprendimientos. Esos hallazgos deben comprenderse a partir del alcance cualitativo y exploratorio del estudio, al mismo tiempo que se evitan generalizaciones sobre el conjunto del municipio y se examinan las dinámicas sociales por medio de las cuales los hogares gestionan su relación con la migración internacional.

Tras plantear el problema, el artículo se encauza por la siguiente pregunta de investigación: ¿cómo participan las remesas y las redes transnacionales del corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico en la reproducción social de los hogares durante el periodo 2020–2025? y ¿cuáles son sus alcances y limitaciones como mecanismo de desarrollo territorial? El objetivo es estudiar la manera en que dichos recursos económicos y vínculos familiares aportan al sostenimiento cotidiano de los hogares vinculados al corredor migratorio, por lo que se identifican sus aportes al bienestar familiar y las restricciones que presentan a fin de generar procesos más amplios de transformación territorial. Interesa, ante todo, analizar el modus operandi de un circuito migratorio Sur-Sur asentado en el Caribe, en el que la dinámica migratoria ha tendido a perpetuarse sin que los ingresos provenientes de las remesas hayan contribuido a abrir perspectivas de desarrollo y transformación social en el territorio de origen.  

El argumento central del artículo expone que el corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico funciona principalmente como un circuito transnacional de reproducción social, donde las remesas facultan a los hogares sostener condiciones materiales fundamentales mientras las personas migrantes se insertan en el mercado laboral puertorriqueño. Estos recursos favorecen mejoras en vivienda, educación, consumo, salud y, en algunos casos, la formación de activos familiares o pequeños emprendimientos. Sin embargo, sus efectos se concentran en específico en el ámbito doméstico, dependen de la continuidad de los ingresos laborales obtenidos en el exterior y presentan una limitada articulación con mecanismos colectivos capaces de impulsar transformaciones estructurales en el territorio de origen. Tómese en consideración que las remesas representan una porción de un salario relativamente precario circunscrito en una dinámica transnacional de reproducción de la fuerza de trabajo y que, por su propia naturaleza, distan mucho de representar una fuente de inversión productiva.

La contribución del artículo se plantea en tres dimensiones. En primer lugar, en el plano empírico aporta evidencia acerca de una comunidad de origen dentro de un corredor migratorio intracaribeño menos estudiado desde esta escala territorial. En segundo lugar, en el plano analítico propone distinguir entre bienestar doméstico, acumulación de activos familiares y desarrollo territorial, además de evitar equiparar en automático la recepción de remesas con procesos de desarrollo. Finalmente, en el plano crítico muestra cómo la centralidad de esos recursos puede coexistir con la permanencia de condiciones estructurales que continúan impulsando la migración, como las limitaciones del mercado laboral local y la vulnerabilidad económica de los hogares.

Aunque el análisis se concentra en el corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico, las dinámicas observadas permiten reflexionar sobre procesos similares presentes en otros corredores migratorios del Caribe y América Latina, donde las remesas son un componente central de la reproducción social de los hogares y del funcionamiento de mercados laborales transnacionales. En ese sentido, el estudio busca contribuir al debate contemporáneo en torno a migración y desarrollo al mostrar que la evaluación de las remesas requiere considerar no sólo la cantidad de recursos transferidos, sino las estructuras económicas, las relaciones familiares y las capacidades institucionales que condicionan sus efectos en los territorios de origen.

El artículo se organiza de la siguiente manera: primero presenta el marco teórico desde una perspectiva crítica y transnacional; posteriormente contextualiza el corredor migratorio y el periodo estudiado; luego expone la estrategia metodológica, analiza los principales resultados y discute sus implicaciones para el debate sobre migración y desarrollo; finalmente, se presentan las conclusiones derivadas del estudio y sus aportes en aras de comprender las relaciones entre movilidad internacional, reproducción social y transformación territorial.

Migración, reproducción social y desarrollo: marco crítico y transnacional

De las remesas como promesa de desarrollo a la pregunta por las condiciones estructurales

Durante las últimas décadas, el nexo migración-desarrollo ha oscilado entre interpretaciones pesimistas y optimistas. Las primeras asociaron la emigración con pérdida de población y capital humano; las segundas destacaron remesas, conocimientos, inversiones y redes de la diáspora. De Haas (2010) propone superar ese péndulo: la migración no genera desarrollo ni subdesarrollo de manera intrínseca, sino que sus efectos dependen de la interacción entre agencia, desigualdades, instituciones y oportunidades. Esta formulación resulta útil porque evita convertir un resultado posible en una propiedad automática de las transferencias.

Desde la perspectiva crítica latinoamericana, el problema no consiste únicamente en determinar cuánto dinero llega a los hogares, sino en situar la migración dentro de procesos de desarrollo desigual y de segmentación internacional del trabajo. Los autores Delgado Wise, Márquez Covarrubias y Rodríguez Ramírez (2009) advierten que el discurso de las remesas como palanca de desarrollo puede ocultar las causas estructurales de la emigración, las contribuciones de la fuerza de trabajo migrante a las economías receptoras y los costos humanos y sociales asumidos por las comunidades de origen. Se argumenta que en el fondo las remesas entrañan, en sí mismas, una dinámica de intercambio desigual, porque los costos de reproducción social y formación de la fuerza de trabajo recaen sobre los países y las comunidades de origen, mientras que las remesas sólo cubren una porción limitada de dichos costos. En una línea similar, Delgado Wise (2014, 2022) cuestiona la narrativa que presenta al migrante como agente privado encargado de resolver carencias que exceden su capacidad y responsabilidad.

Esta crítica no implica negar los efectos positivos que las transferencias monetarias producen en la vida cotidiana. Las remesas pueden reducir privaciones, estabilizar el consumo, financiar educación y salud, mejorar viviendas y ampliar la capacidad de respuesta ante emergencias. El punto metodológico y político es distinguir esos resultados del desarrollo territorial. En términos de Sen (1999), el desarrollo exige ampliar capacidades y libertades, no sólo ingresos. En la escala territorial supone cambios más amplios y sostenidos en las capacidades productivas, el empleo digno, la provisión de servicios, la reducción de desigualdades y la participación institucional. Un hogar puede mejorar sin que cambien las condiciones que enfrentan otros hogares o sin que se modifique la estructura económica local.

La distinción de escalas también evita desvalorizar el consumo. En la literatura centrada en la inversión, los gastos de alimentación, educación, salud o cuidados suelen aparecer como usos no productivos. No obstante, esos gastos sostienen la reproducción de la fuerza de trabajo y las capacidades de las personas. El problema no es que las familias destinen las remesas a necesidades inmediatas; es esperar que recursos privados, fragmentados y sujetos a obligaciones familiares, financien por sí solos una estrategia de transformación económica. En consecuencia, el análisis debe preguntar qué funciones cumplen las transferencias, a qué escala producen efectos y qué instituciones median entre el recurso familiar y los resultados colectivos.

La discusión referente a las remesas adquiere una dimensión distinta cuando se analizan desde la visión de la reproducción social de la fuerza de trabajo. En este enfoque el interés no se concentra únicamente en los recursos que llegan a los hogares, sino en las condiciones sociales y económicas que hacen posible su producción. Las remesas son el resultado del trabajo realizado por las personas migrantes en los mercados laborales de destino y expresan la articulación entre espacios nacionales diferenciados, donde la generación del ingreso ocurre en un territorio, mientras una parte importante de su utilización se destina a sostener la reproducción cotidiana de los hogares ubicados en otro.

Al respecto, la migración internacional forma parte de un proceso de reproducción transnacional de la fuerza de trabajo (Delgado et al., 2024). Los hogares de origen contribuyen a la formación, cuidado y sostenimiento de las personas migrantes previo a su desplazamiento y continúan participando en la administración de los recursos enviados desde el exterior. A su vez, los mercados laborales de los países receptores se benefician de una fuerza de trabajo cuya reproducción material y social no recae exclusivamente sobre sus propias instituciones, sino que es compartida con las familias y comunidades de origen mediante relaciones transnacionales de cuidado, solidaridad y transferencia de recursos.

En consecuencia, las remesas, lejos de constituir un mecanismo financiero orientado a la inversión, son expresión de la manera en que la migración redistribuye territorialmente los costos y responsabilidades asociados con la reproducción de la fuerza laboral. Este enfoque hace factible comprender por qué el bienestar que experimentan numerosos hogares receptores tiende a coexistir con la persistencia de desigualdades estructurales, la limitada generación de empleo local y la continuidad de nuevas corrientes migratorias. En efecto, el análisis de la relación entre migración y desarrollo requiere desplazar la atención desde el volumen de las remesas hacia los mecanismos sociales, económicos e institucionales que sostienen el funcionamiento del circuito migratorio (Delgado et al., 2024).

La reproducción transnacional de la fuerza de trabajo: una perspectiva crítica acerca de las remesas

Los enfoques críticos recientes han ampliado el debate correspondiente a migración y desarrollo al desplazar la atención desde los efectos económicos de las remesas hacia las relaciones estructurales que las hacen posibles. Entonces, las remesas no deben entenderse únicamente como transferencias monetarias enviadas por personas migrantes a sus familias, sino como parte de un proceso de reproducción transnacional de la fuerza de trabajo. Esto implica reconocer que el trabajo realizado por los migrantes en los países de destino y la reproducción cotidiana de sus hogares en los países de origen forman parte de un mismo circuito económico y social, articulado a través de relaciones familiares, laborales e institucionales.

En este enfoque, la migración internacional no representa únicamente un desplazamiento de personas entre territorios, sino una reorganización espacial de los procesos de producción y reproducción de la fuerza de trabajo. Mientras la inserción laboral ocurre en las economías receptoras, una parte importante de los costos asociados al sostenimiento de las familias, al cuidado, a la reproducción generacional y a la administración cotidiana de los hogares continúa siendo asumida en los lugares de origen. Las remesas permiten sostener esta articulación transnacional, con la redistribución de ingresos entre ambos espacios, pero sin modificar de modo obligatorio las condiciones estructurales que originan la migración.

Desde esa perspectiva, el aparente éxito económico vinculado a las remesas debe interpretarse con cautela. Aunque éstas contribuyen al bienestar inmediato de numerosos hogares, también favorecen la continuidad de un modelo de movilidad internacional en el que las economías receptoras se benefician del potencial productivo de la fuerza de trabajo migrante y su relevancia para subsanar déficits en sus mercados laborales, en tanto que las comunidades de origen continúan asumiendo una parte significativa de los costos sociales de su reproducción. Por ende, el análisis de las remesas requiere comprender simultáneamente sus efectos sobre el bienestar familiar y su papel dentro de los procesos de reproducción del trabajo y de las desigualdades territoriales (Delgado, 2022; Delgado et al., 2024).

Transnacionalismo, redes y remesas sociales

El enfoque transnacional surgió para explicar que la migración no implica una ruptura definitiva entre origen y destino. Autores como Glick Schiller, Basch y Blanc-Szanton (1992) conceptualizaron campos sociales en los que las personas desarrollan relaciones económicas, familiares, culturales y políticas a través de fronteras. Portes, Guarnizo y Landolt (1999) precisaron que no toda comunicación ocasional constituye transnacionalismo: el concepto resulta más útil cuando se refiere a prácticas recurrentes, sostenidas y socialmente organizadas. Itzigsohn (2000) mostró, además, que su institucionalización política depende de organizaciones y marcos de ciudadanía concretos.

La unidad de análisis se desplaza así del individuo aislado hacia las relaciones que conectan hogares, asociaciones, mercados e instituciones. Las redes migratorias reducen costos y riesgos, proporcionan información, alojamiento y contactos laborales y favorecen la reproducción de los flujos (Massey et al., 1993, 1998). En el corredor dominicano-puertorriqueño, la cercanía geográfica y los vínculos familiares facilitan la continuidad de esas prácticas, si bien su intensidad varía entre personas, generaciones y ámbitos de participación (Duany, 2011).

Levitt (1998, 2001) amplió este marco mediante el concepto de remesas sociales: ideas, prácticas, identidades y capital social que circulan junto con los recursos monetarios. Tales transferencias pueden modificar expectativas educativas, formas de consumo, relaciones familiares, criterios de éxito y proyectos de movilidad. Guarnizo (2003) advierte, asimismo, que una mirada exclusivamente monetaria subestima la diversidad de prácticas económicas y no económicas que componen la vida transnacional.

Para este artículo las redes se examinan en dos niveles. El primero es interpersonal y familiar: comunicación, ayuda mutua, visitas, envío de dinero y facilitación de nuevos desplazamientos. El segundo es colectivo e institucional: asociaciones de migrantes, proyectos comunitarios, mecanismos de inversión conjunta y articulación con autoridades. Esta diferenciación es central porque una red familiar intensa puede sostener hogares sin generar capacidades colectivas para intervenir en problemas territoriales. La densidad afectiva no equivale necesariamente a organización institucional.

Propuesta analítica: circuito transnacional de reproducción social

Cabe resaltar que el artículo integra cuatro dimensiones. La primera trata las condiciones de producción de las remesas en el destino: empleo, ingresos, estabilidad y costos de transferencia. La segunda comprende los usos y decisiones en los hogares de origen: consumo, cuidados, vivienda, ahorro y emprendimiento. La tercera entraña las redes económicas y sociales que mantienen la circulación. La cuarta se compone de las mediaciones territoriales: mercado laboral local, servicios públicos, acceso financiero, organización de la diáspora y políticas de desarrollo.

La noción de circuito transnacional de reproducción social se utiliza aquí como una propuesta interpretativa. Describe una secuencia en la que el trabajo realizado en Puerto Rico genera recursos que se transfieren a San Francisco de Macorís y que se convierten en bienes y servicios indispensables para sostener a los hogares que, a la vez, refuerzan obligaciones, expectativas y redes que facilitan nuevas migraciones. El circuito puede producir bienestar y activos familiares, pero su continuidad depende de la inserción laboral del migrante y no elimina las carencias del territorio de origen.

En efecto, la hipótesis analítica no es que las remesas causen dependencia de forma uniforme, sino que su función adquiere rasgos ambivalentes. Amplían capacidades concretas y márgenes de decisión, pero también pueden convertirse en un componente difícil de sustituir cuando el ingreso local es insuficiente. La pregunta crítica se desplaza, por tanto, desde si las remesas son buenas o malas hacia cómo se distribuyen sus beneficios y costos, qué problemas resuelven, cuáles dejan intactos y quién asume la responsabilidad de sostener el circuito.

El corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico en el periodo 2020–2025

Caracterización socioeconómica de San Francisco de Macorís y la provincia Duarte

La provincia Duarte, cuya cabecera es el municipio de San Francisco de Macorís, constituye uno de los principales centros económicos y urbanos de la región Nordeste de la República Dominicana. Su estructura productiva combina actividades agropecuarias tradicionales, en particular la producción de arroz, cacao y ganadería, con un creciente peso del comercio, los servicios, la educación superior y las actividades financieras. Tal diversificación económica ha promovido el desarrollo urbano de la ciudad; sin embargo, persisten desafíos clave relacionados con la calidad del empleo, la informalidad laboral, las desigualdades territoriales y las limitadas oportunidades para determinados grupos poblacionales.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (2023), la provincia Duarte presenta indicadores sociales y económicos superiores a los de otras provincias de la región Nordeste; no obstante, continúa enfrentando problemas relativos a la desigual distribución del ingreso, la concentración de oportunidades económicas y la migración laboral, en especial entre la población joven. Dichas condiciones estructurales contribuyen a explicar que la movilidad internacional siga siendo percibida por numerosos hogares como una estrategia legítima para ampliar sus oportunidades económicas y fortalecer sus condiciones de vida.

Configuración histórica del corredor migratorio

La migración desde San Francisco de Macorís hacia Puerto Rico no es un fenómeno reciente, sino el resultado de un proceso histórico sostenido durante varias décadas. La proximidad geográfica entre ambos territorios, la existencia de redes familiares previamente establecidas y la demanda constante de mano de obra en distintos sectores de la economía puertorriqueña han fomentado la consolidación de un corredor migratorio caracterizado por elevados niveles de continuidad intergeneracional. En ese contexto, las decisiones migratorias rara vez responden exclusivamente a iniciativas individuales; por el contrario, suelen apoyarse en vínculos familiares y comunitarios que facilitan el acceso al empleo, la vivienda y la integración inicial en el lugar de destino.

La permanencia de estas redes ha permitido reducir los costos y riesgos asociados a la migración internacional, al tiempo que fortalece los vínculos económicos, afectivos y sociales entre los hogares de origen y las personas migrantes. En consecuencia, el corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico puede entenderse como un espacio social transnacional en el que circulan personas, recursos económicos, información, cuidados y proyectos familiares, situación que configura relaciones estables que trascienden las fronteras nacionales.

El circuito migratorio en cuestión reviste una importante especificidad derivada de la peculiaridad de Puerto Rico como Estado Libre Asociado y territorio no incorporado de Estados Unidos con estatus ciudadano limitado y la prevalencia de relaciones asimétricas con ese país. La libre movilidad poblacional que distingue a ambos territorios ha propiciado que la población de origen puertorriqueño que radica en Estados Unidos —alrededor de 5 millones— supere ampliamente a la población que radica en la isla —3.22 millones—, lo que tiende a generar déficits en la demanda laboral isleña y, a su vez, una creciente dependencia de las remesas provenientes de Estados Unidos. Si bien el estudio de caso se inscribe en el marco de relaciones Sur-Sur, no deja de ser un caso representativo derivado de la excepcionalidad de Puerto Rico respecto de otros países periféricos y dependientes.

Cuadro 1
Línea de tiempo de la migración desde San Francisco de Macorís 1950–2025

Periodo

Características migratorias principales

1950–1970

Migración incipiente por crisis rural, dictadura y primeras redes familiares.

1970–1989

Expansión hacia Estados Unidos y Puerto Rico; migración mayormente masculina.

1990–2005

Consolidación de rutas marítimas y crecimiento de asentamientos dominicanos en Puerto Rico.

2005–2015

Aumento de la migración femenina, envío constante de remesas y vínculos transnacionales.

2016–2025

Migración irregular por yola, segundas generaciones y dependencia creciente de remesas.

Fuente: elaboración propia. 

Remesas y economía regional

Durante las últimas dos décadas las remesas se han consolidado como una de las principales fuentes de divisas de la economía dominicana. Los datos del Banco Central de la República Dominicana muestran un crecimiento sostenido de estos flujos, incluso durante el periodo de la pandemia por covid-19, cuando las transferencias familiares amortiguaron los efectos económicos ocasionados por la crisis sanitaria. Aunque las estadísticas oficiales no permiten desagregar de manera sistemática el monto de las remesas recibidas específicamente por San Francisco de Macorís, distintos estudios coinciden en indicar que la región Nordeste es uno de los territorios con mayor tradición migratoria y con una significativa dependencia de los ingresos enviados desde el exterior.

La estimación correspondiente a la provincia Duarte se elaboró con la aplicación de la participación porcentual aproximada de la provincia en el total nacional de remesas. Dado que el Banco Central de la República Dominicana no publica estadísticas oficiales acerca del origen geográfico de las remesas por provincia, los valores presentados deben interpretarse únicamente como una aproximación analítica y no como una medición oficial.

Cuadro 2
Estimación referencial del flujo de remesas desde Puerto Rico hacia la República Dominicana y aproximación para la provincia Duarte (2020–2024)

Fuente: elaboración propia con base en datos extraídos del Banco Central de la República Dominicana.

En ese contexto, las remesas desempeñan un papel relevante en el sostenimiento del consumo de los hogares, el acceso a servicios de salud y educación, el mejoramiento de la vivienda y la formación de pequeños activos familiares. Sin embargo, la evidencia disponible revela que estos recursos presentan una limitada capacidad para modificar, por sí solos, las estructuras productivas locales o generar procesos sostenidos de desarrollo económico, en especial cuando no existen políticas públicas e instituciones que articulen dichos recursos con estrategias de inversión y desarrollo territorial. 

En conjunto, la evidencia cuantitativa y cualitativa permite observar que las remesas cumplen un papel determinante en la economía cotidiana de los hogares vinculados al corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico. Su principal contribución se concentra en el sostenimiento del consumo familiar, el acceso a servicios básicos y la mejora de las condiciones materiales de vida. No obstante, la reducida proporción de recursos destinada a actividades productivas confirma que tales flujos fortalecen en específico las estrategias de reproducción social de los hogares, sin traducirse, por sí solos, en procesos uniformes de transformación económica del territorio. Tómese en consideración que las remesas son parte de un salario que se genera en un contexto estructural de relaciones asimétricas entre el país de origen y destino, donde los costos de reproducción y formación de la fuerza de trabajo que emigra recaen en la economía dominicana, al tiempo que el potencial productivo de dicha fuerza de trabajo, su capacidad de generación de riqueza se realiza, en la economía puertorriqueña.

Gráfica 1
Remesas recibidas por la provincia Duarte (2020–2024)

Fuente: elaboración propia con base en datos del Banco Central de la República Dominicana.

Contexto 2020–2025

El periodo comprendido entre 2020 y 2025 estuvo marcado por transformaciones económicas y sociales de considerable magnitud. La pandemia provocó restricciones a la movilidad, pérdida de empleos y una elevada incertidumbre económica tanto en República Dominicana como en Puerto Rico. Empero, las remesas mantuvieron un comportamiento resiliente y, en algunos momentos, registraron incrementos significativos y se convirtieron en un mecanismo fundamental de protección económica para numerosos hogares receptores.

En los años posteriores a la emergencia sanitaria, la recuperación del empleo y la normalización gradual de la movilidad internacional reactivaron los flujos migratorios y consolidaron de nueva cuenta las relaciones económicas entre ambos territorios. Este contexto resulta trascendental para interpretar las experiencias recogidas por medio de las entrevistas realizadas en la investigación, puesto que las decisiones familiares observadas se desarrollaron en un escenario caracterizado por elevados niveles de incertidumbre económica, cambios en las estrategias laborales y una creciente dependencia de los ingresos provenientes del exterior.

Estrategia metodológica

La investigación se llevó a cabo mediante un diseño predominantemente documental, complementado con un estudio de caso de carácter cualitativo. El componente documental constituyó el eje principal del estudio, al permitir la reconstrucción del contexto histórico, socioeconómico y migratorio del corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico, así como analizar el debate contemporáneo de la relación entre migración, remesas y desarrollo desde una perspectiva crítica. Para ello se recurrió a literatura científica especializada, documentos institucionales e información estadística proveniente del Banco Central de la República Dominicana, la Oficina Nacional de Estadística (ONE), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y otros organismos nacionales e internacionales.

Como complemento al análisis documental, se realizó un estudio de caso apoyado en entrevistas semiestructuradas a hogares receptores de remesas en el municipio de San Francisco de Macorís. El propósito de las entrevistas no fue producir resultados generalizables, sino aportar evidencia empírica que ayudara a interpretar las estrategias familiares de reproducción social, los significados atribuidos a las remesas y su articulación con los procesos identificados gracias a la revisión documental y al análisis estadístico.

Con la integración de ambas fuentes de información se contrastó la evidencia documental con los testimonios de los hogares participantes, lo que fortaleció la interpretación de los hallazgos desde una perspectiva cualitativa sin desplazar el carácter predominantemente documental de la investigación. Por ende, las entrevistas son un recurso analítico complementario que contextualiza los resultados y propicia la comprensión de las dinámicas sociales que subyacen a los flujos de remesas en el corredor migratorio estudiado.

A fin de sintetizar la estrategia metodológica empleada, el cuadro 3 presenta los componentes primordiales del diseño de investigación y la función analítica que desempeñó cada uno en el desarrollo del estudio.

Cuadro 3
Estrategia metodológica empleada en la investigación

Componente metodológico

Función en la investigación

Revisión documental

Reconstrucción del contexto histórico, económico y migratorio del corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico.

Estadísticas oficiales

Contextualización estructural del caso mediante indicadores demográficos, económicos y migratorios.

Entrevistas semiestructuradas

Comprensión e interpretación de las estrategias familiares y los significados atribuidos a las remesas.

Integración analítica

Contraste e interpretación conjunta de la evidencia documental y cualitativa para responder la pregunta de investigación.

Fuente: elaboración propia. 

Resultados

Remesas y reproducción cotidiana de los hogares

Entre las cinco personas receptoras, cuatro indicaron que las remesas llegaban mensualmente y una expresó una frecuencia ocasional. Los usos mencionados se concentraron en alimentación, educación, vivienda, salud, ahorro y fondos para emergencias. La regularidad permitió incorporar el dinero a la planificación doméstica, si bien no todos los hogares dependían en exclusiva de él: cuatro participantes informaron otras fuentes de ingreso.

La valoración del efecto sobre la calidad de vida fue positiva en los cinco casos: cuatro describieron una mejora considerable y una, una mejora parcial. Esa percepción coexistió con una señal de fragilidad. Tres participantes consideraron que su hogar no podría sostenerse sin las remesas; una persona no estaba segura y sólo una respondió afirmativamente. El hallazgo no demuestra dependencia económica para todos los hogares de la comunidad, pero sugiere que, en varios casos, la transferencia dejó de ser un ingreso extraordinario para convertirse en parte del presupuesto necesario. Ello evidencia que la migración se inscribe en una dinámica de reproducción transnacional de la fuerza de trabajo.

Los testimonios facultan observar la materialidad de esa función. Una persona explicó que con las remesas había mejorado su vivienda; otras destacaron la continuidad educativa, la compra de alimentos, medicamentos, ahorro y capacidad de respuesta ante imprevistos. Desde el destino un migrante resumió el sentido afectivo y económico del envío con la frase: «Estoy lejos, pero sigo aquí para ti». Otro lo describió como una responsabilidad con su hija y su madre. Las remesas aparecen así en forma de dinero, cuidado a distancia y cumplimiento de obligaciones familiares.

Los cinco migrantes confirmaron esa orientación doméstica. Tres enviaban recursos cada mes y dos lo hacían trimestralmente. Los montos declarados se situaban entre 100 y 400 dólares por envío, dirigidos a padres, hijos, hermanos o parejas. La alimentación ocupó el primer lugar, seguida por gastos de vivienda o construcción. La frecuencia y el monto variaban según los ingresos disponibles, lo cual vincula de modo directo el bienestar del hogar receptor con la situación laboral del remitente.

Formación de activos, pequeños negocios y límites de escala

Tres de las cinco personas receptoras señalaron que una parte de las remesas había sido utilizada en un negocio o proyecto. Los ejemplos incluyeron remodelación o adquisición de vivienda y un negocio de venta de artículos personales. En todos esos casos se mencionó apoyo de familiares en Puerto Rico. Los migrantes también refirieron haber contribuido a la mejora de viviendas o al inicio de pequeños negocios.

Estos usos desvelan que las transferencias no se destinan exclusivamente al consumo inmediato. Sin embargo, es preciso diferenciar entre formación de activos familiares e inversión productiva. Una vivienda puede mejorar seguridad, patrimonio y calidad de vida, y la construcción puede activar compras y empleo local; pero, no genera de forma obligatoria un flujo sostenido de ingresos. Del mismo modo, un micronegocio familiar puede diversificar el presupuesto sin modificar la estructura productiva municipal.

La evidencia disponible no permite determinar supervivencia, rentabilidad, empleo creado o encadenamientos de los negocios mencionados. Tampoco establece si los recursos procedían sólo de remesas o se combinaron con crédito y ahorro local. Por tanto, los casos apoyan una conclusión acotada: las remesas pueden facilitar activos y emprendimientos a escala familiar, pero no demuestran un proceso acumulativo de desarrollo territorial. Se inscriben, por ende, en una lógica de reproducción de la fuerza de trabajo, en tanto complementan, de manera significativa, el ingreso familiar y abonan a la continuidad del proceso migratorio.

Cabe subrayar que la percepción de los participantes refleja esa tensión. Cuatro receptores consideraron que las remesas eran esenciales para enfrentar problemas de la comunidad y asociaron el dinero con educación, salud, alimentación y vivienda. Una respuesta introdujo un límite decisivo: las transferencias ayudan a las familias, mas no resuelven falta de empleo, deficiencias sanitarias ni servicios básicos. Entre los migrantes apareció además la idea de que el envío debe complementarse con inversión pública, educación, proyectos comunitarios y creación de empleo.

Reorganización familiar y relaciones de género

Las entrevistas identificaron cambios familiares, pero no de modo uniforme. En los hogares receptores, la jefatura podía corresponder al padre, esposo, madre o abuela. Sólo dos de las cinco personas indicaron que la jefatura había cambiado a consecuencia de la migración. Este resultado obliga a matizar una conclusión de la tesis original que presentaba el liderazgo femenino como transformación generalizada.

Cuando la ausencia del migrante modificó la organización doméstica, madres y abuelas asumieron responsabilidades de administración, cuidado y toma de decisiones. Ese cambio puede ampliar autonomía, pero también concentrar cargas no remuneradas. La evidencia no permite concluir si hubo una redistribución equitativa de poder o si las remesas compensaron el trabajo adicional. Por ello, la dimensión de género debe examinarse como una reconfiguración ambivalente, no como empoderamiento automático.

Los costos familiares aparecieron en referencias a separación, ausencia y desintegración. La comunicación frecuente a través de llamadas, redes sociales y visitas mantiene la cercanía, mas no elimina la distancia ni sustituye la convivencia. Las remesas sociales circulan junto con expectativas, prácticas y modelos de vida; al mismo tiempo las familias deben gestionar cuidados y decisiones entre dos territorios.

Redes familiares fuertes, organización colectiva débil y aspiraciones migratorias

Las redes familiares fueron el soporte más visible del corredor. Los receptores asociaron tener parientes en Puerto Rico con ayuda económica, orientación y posibilidad de que otros integrantes migren. Los remitentes mantenían contacto frecuente por teléfono, redes sociales y visitas. Dichas prácticas confirman un campo transnacional activo a escala interpersonal.

Pese a lo anterior, ninguno de los cinco migrantes participa en una organización de migrantes. Es pertinente aclarar que tal ausencia no afirma que no existan asociaciones dominicanas en Puerto Rico, pero sí muestra que los casos estudiados canalizaban su relación con el origen principalmente mediante vínculos privados. Esta diferencia entre redes familiares densas y articulación colectiva débil explica por qué los recursos se dispersan en decisiones domésticas y raramente se convierten en proyectos comunitarios coordinados.

Los cinco participantes receptores consideraron que los jóvenes de su comunidad deseaban emigrar. Las razones mencionadas fueron empleo, crecimiento económico, desarrollo personal y posibilidad de ayudar a la familia. La aspiración no debe interpretarse como consecuencia exclusiva de las remesas; también expresa la comparación entre oportunidades locales y trayectorias de familiares en el exterior. En contraste, el éxito visible de algunas viviendas, negocios o mejoras puede reforzar la migración como horizonte legítimo de movilidad y sobre todo muestra que el proceso se inscribe en una lógica de reproducción transnacional de la fuerza de trabajo.

Este mecanismo conecta las redes con la reproducción del corredor. Los vínculos reducen incertidumbre y ofrecen información y apoyo, mientras las remesas constatan que la migración puede sostener a quienes permanecen. A la vez, el deseo generalizado de salir indica que los beneficios familiares no han eliminado la percepción de insuficiencia de oportunidades en el origen. Antes bien, ponen de relieve que, en efecto, se refuerza la función de San Francisco de Macorís como entidad productora, formadora y reproductora de fuerza de trabajo para el capital foráneo, en este caso, Puerto Rico.

La vulnerabilidad del envío se produce en el destino

Los migrantes entrevistados se encontraban en edades laboralmente activas y desempeñaban ocupaciones diversas, entre ellas docencia, enfermería y servicios de transporte. Todos declararon una situación migratoria regular. Aun así, mencionaron costos de transferencia, reducción de ingresos y desempleo como obstáculos para mantener la frecuencia de los envíos. El dato es relevante porque desvela que la regularidad jurídica no elimina la vulnerabilidad económica.

Es imprescindible acotar que las expectativas fueron heterogéneas: algunos deseaban permanecer en Puerto Rico, otros regresar a la República Dominicana y otros continuar hacia Estados Unidos. Esa diversidad cuestiona una imagen lineal del asentamiento. Los proyectos familiares permanecen abiertos y condicionados por empleo, ingresos, vínculos y oportunidades en varios territorios.

Desde una perspectiva crítica, la remesa no es un flujo autónomo separado del trabajo. Cada envío supone que la persona migrante pueda obtener ingresos, cubrir sus propios gastos y transferir una parte. Cuando aumentan el desempleo, la inestabilidad o los costos, el ajuste puede recaer en el remitente, en el hogar receptor o en ambos. La aparente estabilidad del recurso en el origen descansa, por tanto, en condiciones laborales que el discurso celebratorio de las remesas suele mantener fuera del análisis.

Discusión: aporte al debate sobre migración y desarrollo

Los hallazgos precisan el aporte del caso sin atribuirle una representatividad que no posee. La contribución empírica consiste en observar simultáneamente las perspectivas de receptores en San Francisco de Macorís y remitentes en Puerto Rico. Esta doble mirada muestra que las transferencias no son únicamente entradas monetarias: forman parte de relaciones de cuidado, obligación, comunicación y proyecto familiar.

El primer aporte analítico es la separación entre tres resultados que suelen confundirse: el bienestar doméstico se refiere a la capacidad de cubrir necesidades y reducir privaciones; la formación de activos familiares incluye vivienda, ahorro o pequeños negocios; el desarrollo territorial exige procesos colectivos y sostenidos en empleo, producción, servicios e instituciones. Los datos respaldan con mayor claridad los dos primeros niveles; el tercero aparece como expectativa o demanda, no como resultado demostrado.

Concerniente al segundo aporte, se identifica una brecha entre transnacionalismo familiar e institucionalización colectiva. Las redes observadas son intensas para enviar dinero, comunicarse y facilitar movilidad, pero ninguno de los migrantes participaba en organizaciones. En consecuencia, la cooperación se dirige a hogares específicos y no cuenta con mecanismos estables para agregar recursos, definir prioridades comunitarias, distribuir riesgos o negociar con actores públicos. Esta brecha no convierte la asociación migrante en condición suficiente para el desarrollo, pero sí revela una mediación ausente en los casos estudiados.

Los resultados alcanzados en el corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico son consistentes con los planteamientos recientes que interpretan la migración internacional como un proceso de reproducción transnacional de la fuerza de trabajo más que como un mecanismo automático de desarrollo territorial. Desde esa perspectiva, las remesas representan una forma de redistribución de ingresos entre espacios nacionales y también expresan la manera en que los costos de reproducción de la fuerza laboral son compartidos entre los hogares de origen y los mercados laborales de destino. Por tal razón, el bienestar que experimentan las familias receptoras no elimina las condiciones estructurales que continúan impulsando la emigración, sino que puede contribuir a la reproducción del propio circuito migratorio (Delgado et al., 2024).

Una particularidad del caso analizado es que la reproducción transnacional de la fuerza de trabajo se desarrolla en un corredor migratorio con características distintas a las que predominan en la literatura especializada. Mientras buena parte de los estudios sobre este enfoque se han construido a partir de circuitos migratorios Sur-Norte, el corredor San Francisco de Macorís-Puerto Rico se configura como un espacio Sur-Sur caribeño con rasgos propios. Puerto Rico ocupa una posición singular dentro de esa dinámica, ya que, aunque forme parte del espacio político y económico de Estados Unidos, mantiene estrechos vínculos históricos, culturales y geográficos con el Caribe. Para un segmento de la población migrante dominicana, este territorio ha funcionado como un espacio de inserción laboral y, en determinados casos, como una plataforma de articulación hacia procesos posteriores de movilidad con destino al territorio continental estadounidense. Dicha configuración favorece la consolidación de redes familiares transnacionales y muestra que la reproducción de la fuerza de trabajo puede desarrollarse también en corredores intracaribeños, lo que amplía el alcance analítico de este enfoque más allá de los esquemas clásicos de migración Sur-Norte.

Esta especificidad del corredor migratorio estudiado permite comprender que los efectos de las remesas y las estrategias de reproducción social deben interpretarse atendiendo a las particularidades históricas, territoriales e institucionales que caracterizan los espacios migratorios del Caribe, evitando extrapolar de manera automática los patrones identificados en otros contextos internacionales.

En tales circunstancias, las remesas no comprenden un recurso externo que impulsa en automático el desarrollo local, sino un componente de una organización transnacional del trabajo en la que la reproducción cotidiana de la fuerza laboral se distribuye entre distintos territorios. Ello implica que los hogares de origen continúan asumiendo funciones esenciales de cuidado, socialización y sostenimiento familiar, mientras los ingresos se generan en el mercado laboral del país receptor. Es allí, en Puerto Rico, donde el potencial productivo de la fuerza de trabajo dominicana es aprovechado y, por tanto, donde contribuye a la dinámica de acumulación. Por consiguiente, el análisis de las remesas requiere considerar simultáneamente las relaciones familiares, las estructuras económicas y las desigualdades territoriales que sostienen el circuito migratorio, en un contexto de intercambio desigual entre el país de origen y destino de la fuerza de trabajo involucrada.

La noción de circuito transnacional de reproducción social sintetiza estos elementos. El circuito redistribuye el ingreso entre territorios y amplía capacidades familiares; a la vez, se reproduce porque persisten diferencias de oportunidades y porque las redes reducen los costos de nuevos desplazamientos. En San Francisco de Macorís la percepción de que los jóvenes desean migrar descubre que el circuito puede sostener hogares sin cerrar la brecha que hace atractiva y, en múltiples sentidos, necesaria la salida.

Tal interpretación matiza tanto el optimismo como el determinismo. Los datos no justifican afirmar que las remesas condenan automáticamente al territorio a la dependencia. Cuatro de cinco hogares tenían otras fuentes de ingreso y tres reportaron inversiones o activos. Tampoco justifican presentarlas como motor territorial: los casos no ofrecen evidencia de encadenamientos productivos, empleo sostenido, organización colectiva o cambios institucionales. La ambivalencia depende de la escala y de las mediciones.

En relación con la literatura sobre el corredor, el estudio desplaza el foco desde la inserción en Puerto Rico hacia la articulación con una comunidad de origen. Duany (2011) mostró la intensidad de la circulación dominicano-puertorriqueña; este caso añade que esa intensidad puede concentrarse en el ámbito familiar. Hernández et al. (2023) describen el perfil socioeconómico de la población dominicana en el destino; las entrevistas evidencian el modo en que parte de sus ingresos y decisiones se proyecta hacia el nordeste dominicano. El aporte no consiste en probar una transformación municipal, sino en explicar un mecanismo familiar y sus límites territoriales.

Las implicaciones de política pública deben evitar la instrumentalización de las remesas. Promover educación financiera o productos de ahorro puede ser útil cuando responde a decisiones voluntarias, costos accesibles y protección del usuario. No debe convertirse en presión para que los hogares reduzcan consumo esencial ni en expectativa de que la diáspora financie infraestructura y empleo. La prioridad corresponde a políticas de trabajo digno, servicios públicos, protección social, apoyo no discriminatorio a emprendimientos y garantías de derechos para migrantes en el destino.

Asimismo, la investigación sugiere fortalecer la producción de información. Un observatorio local articulado con universidades, gobierno municipal y entidades nacionales podría documentar movilidad, retorno, composición de hogares transnacionales y usos de remesas sin exponer a las personas. Estudios posteriores deberían ampliar la muestra, incorporar hogares sin remesas, comparar barrios y sectores rurales, incluir personas en condición irregular y entrevistar asociaciones, autoridades y empresas. Un diseño longitudinal permitiría establecer cambios durante y después de la pandemia con mayor rigor.

Conclusiones

El análisis del corredor migratorio San Francisco de Macorís-Puerto Rico constata que las remesas desempeñan un papel fundamental en la reproducción social de los hogares transnacionales. Los recursos enviados por las personas migrantes contribuyen al sostenimiento del consumo familiar, el acceso a la educación y la salud, el mejoramiento de la vivienda y la atención de situaciones imprevistas, lo que fortalece las capacidades de los hogares para enfrentar condiciones de vulnerabilidad y mejorar su bienestar inmediato. Todo ello se inscribe en una lógica de reproducción transnacional de la fuerza de trabajo que, si bien coadyuva al bienestar de los hogares receptores de remesas, no genera por sí misma procesos de acumulación productiva ni de transformación estructural en los territorios de origen.

En este sentido, los hallazgos esclarecen que estos beneficios no se traducen en automático en procesos de desarrollo y transformación social territorial. Aunque en ciertos casos las remesas favorecen el ahorro, la adquisición de activos o el inicio de pequeños emprendimientos, su impacto permanece principalmente en el ámbito familiar y no propicia, por sí solo, transformaciones sostenidas en la estructura productiva, el empleo o las capacidades institucionales del territorio. Esta evidencia cuestiona las interpretaciones que establecen una relación lineal entre el incremento de las remesas y el desarrollo, y confirma la necesidad de analizar esos procesos desde una perspectiva que considere las condiciones estructurales que originan la migración, las asimetrías entre las economías de origen y destino y las dinámicas de intercambio desigual en las que se inscriben los flujos migratorios y las remesas. Al mismo tiempo, manifiesta que la migración es un componente funcional de mercados laborales que demandan fuerza de trabajo en los territorios de destino, donde las personas migrantes cubren déficits de mano de obra y sustentan procesos de crecimiento económico.

El caso examinado pone de relieve la especificidad de un circuito migratorio Sur-Sur caribeño con características singulares. La condición de Puerto Rico como Estado Libre Asociado y territorio no incorporado de Estados Unidos configura un espacio de articulación entre el Caribe y la economía estadounidense, donde convergen dinámicas regionales de movilidad laboral y procesos de inserción en mercados de trabajo vinculados a Estados Unidos. Dentro de ese contexto, Puerto Rico constituye, para una parte de la migración dominicana, un espacio de inserción laboral y, en determinados casos, un puente hacia procesos posteriores de movilidad con destino al territorio continental estadounidense. Esta configuración amplía el alcance analítico del enfoque de la reproducción transnacional de la fuerza de trabajo al exponer que dicho proceso también se manifiesta en circuitos intracaribeños articulados con dinámicas migratorias de mayor escala.

En consecuencia, el estudio abre una línea de investigación en torno a la reproducción transnacional de la fuerza de trabajo en corredores migratorios Sur-Sur que, al mismo tiempo, se encuentran estrechamente vinculados a circuitos migratorios Sur-Norte. Al respecto, las remesas no conforman únicamente flujos financieros, sino parte de un proceso de reproducción social que articula el trabajo desarrollado por las personas migrantes en Puerto Rico con el sostenimiento cotidiano de los hogares en San Francisco de Macorís. Además, permiten comprender cómo las relaciones familiares, los cuidados, la movilidad y las estrategias de supervivencia se desarrollan en un espacio social transnacional condicionado por profundas desigualdades estructurales.

Así, las remesas no deben interpretarse como un instrumento capaz de corregir las desigualdades estructurales que originan la migración ni como un mecanismo suficiente para impulsar procesos de desarrollo territorial. Su función primordial se inscribe en la reproducción social de los hogares transnacionales dentro de un sistema de relaciones económicas profundamente asimétrico, en el que la movilidad laboral y la circulación de recursos aportan de manera simultánea al sostenimiento de las familias de origen y a la reproducción de la fuerza de trabajo requerida por los mercados laborales de destino. Entonces, la relación entre migración, remesas y desarrollo sólo puede comprenderse si se consideran las dinámicas estructurales del capitalismo contemporáneo, las desigualdades entre territorios y los procesos de intercambio desigual que articulan las economías de origen y destino, y si se superan las interpretaciones que atribuyen a las remesas una capacidad transformadora que por sí solas no poseen.

El aporte esencial de este artículo consiste en demostrar que la relación entre remesas y desarrollo no puede comprenderse únicamente a partir del volumen de recursos transferidos, sino de las relaciones sociales, económicas y estructurales que organizan su producción, circulación y utilización. El estudio brinda evidencia empírica sobre un corredor migratorio del Caribe insular escasamente explorado por la literatura especializada y contribuye al debate contemporáneo acerca de migración y desarrollo desde una perspectiva crítica, al mostrar que las remesas fortalecen la reproducción social de los hogares, pero forman parte de un entramado más amplio de relaciones económicas y laborales que trasciende las posibilidades de acción de los hogares y de las políticas nacionales de los países de origen.

Finalmente, la investigación abre nuevas líneas para el estudio de las comunidades transnacionales dominicanas vinculadas con Puerto Rico. Futuras investigaciones podrían ampliar la cobertura territorial, desarrollar análisis comparativos con otros corredores migratorios del Caribe y profundizar en el estudio de las articulaciones entre reproducción transnacional de la fuerza de trabajo, movilidad regional, intercambio desigual y desarrollo, coadyuvando a una mejor comprensión de las dinámicas migratorias contemporáneas en el Caribe insular.

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